Una de las cosas que envidio de los trabajadores de empresas como Google, además de su sueldo, es la posibilidad que les da la empresa para que un porcentaje de su horario laboral (suele rondar un 15 o un 20%) esté dedicado a realizar proyectos propios. Esto que a la mayoría de empresarios de este país les puede parecer una pérdida de tiempo y dinero es en realidad una propuesta que beneficia principalmente a la propia compañía, y es que para el desarrollo de estos proyectos no se tiene libre albedrío, sino que la principal norma es que dicho proyecto ha de poder beneficiar de algún modo a la empresa (por ejemplo, gracias a ese tiempo para proyectos propios se inventaron los post-it, los cuales dan a 3M ventas millonarias).

Por supuesto no todos los proyectos que salen de este tiempo van a generar dinero para la empresa, y es que al final se trata de experimentos, o lo que es lo mismo, durante 20 o 30 minutos al día tienes a toda tu empresa realizando tareas de I+D en vez de tener un departamento concreto. Y como todo I+D, hay proyectos que son desechados y otros que acaban por funcionar (como dato, decir que cerca del 50% de proyectos que ha lanzado Google salieron de proyectos de sus trabajadores).

FUA experimentar

Pero aunque estos experimentos no lleguen a funcionar, hay otro punto a favor de ellos, y es que hacen que el empleado sienta la compañía como propia, no como un sitio en el que sólo está para recibir órdenes sino como un sitio en el que si tienes una buena idea podrás expresarla y ser reconocido por ella. Además, es normal en estos sitios que si te interesa el proyecto que está haciendo un compañero te puedas unir a él y formar equipo para llevar a buen puerto la idea, haciendo así que el compañerismo pueda aumentar.

Como comenté al principio, en España hay muy pocas empresas dispuestas a que sus empleados dejen durante unos minutos su tarea habitual (normalmente en proyectos con plazos imposibles y jornadas interminables) para que lo dediquen a experimentar. La única forma que tenemos en este país para experimentar es hacerlo fuera del horario laboral, con lo que ese posible I+D se reduce únicamente a la gente que tiene tiempo y ganas (después de jornadas maratonianas de trabajo no todo el mundo tiene ganas de dedicar tiempo a otra cosa que no sea descansar).

Dedicar tiempo a proyectos propios fuera de la jornada laboral es complicado (que si familia, que si cansancio, que si falta de apoyo o colaboración…) pero, si tenemos la capacidad de hacerlo, es la única oportunidad que tenemos en este país de hacer realidad esa idea que hará que nuestros jefes se tiren de los pelos por no habernos dejado un 20% de nuestra jornada a experimentar e innovar para ellos.

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